Por qué bostezamos y por qué se contagia
Lo hacemos desde antes de nacer, lo hacen los perros y los peces, y basta con leer la palabra para que te entren ganas. La ciencia aún discute para qué sirve, pero tiene pistas fascinantes.
Es posible que bosteces antes de terminar este artículo. No por aburrimiento, esperamos, sino porque leer sobre bostezos basta para provocarlos. Es uno de los gestos más cotidianos que existen y, sin embargo, la ciencia todavía no se pone del todo de acuerdo sobre para qué sirve.
Lo que sí sabemos es bastante sorprendente: bostezamos desde antes de nacer, lo hacen casi todos los vertebrados y una de las ideas más repetidas sobre el bostezo, la del oxígeno, resultó ser falsa.
de embarazo: aproximadamente desde ese momento las ecografías ya muestran a fetos bostezando
Fuente: Estudios de ecografía fetalDurante mucho tiempo se dijo que bostezamos porque al cerebro le falta oxígeno o le sobra dióxido de carbono, y que el bostezo sirve para coger aire extra. Suena lógico, pero no resiste los experimentos. En los años ochenta, el psicólogo estadounidense Robert Provine, uno de los grandes estudiosos del bostezo, hizo respirar a voluntarios aire con más dióxido de carbono de lo normal y, en otra prueba, oxígeno puro. Ninguna de las dos cosas cambió cuánto bostezaban.
Además, los fetos bostezan dentro del útero, donde no respiran aire. Si el bostezo sirviera para oxigenarse, ese comportamiento no tendría sentido.
La explicación que más respaldo ha ganado en los últimos años la defiende el psicólogo Andrew Gallup: el bostezo ayudaría a regular la temperatura del cerebro. Al abrir mucho la boca y estirar la mandíbula, aumenta el flujo de sangre hacia la cabeza y entra una gran bocanada de aire, que funcionaría como un pequeño sistema de refrigeración.
Varios experimentos apoyan esta idea. En uno de ellos, las personas que se ponían una compresa fría en la frente bostezaban menos al ver vídeos de gente bostezando que las que se ponían una caliente. Otros estudios han visto que bostezamos más cuando la temperatura ambiente es templada que cuando hace mucho frío o mucho calor, como cabría esperar de un mecanismo de enfriamiento.
También encaja con una comparación entre especies publicada en 2016: los animales con cerebros más grandes y con más neuronas tienden a bostezar durante más tiempo. Los humanos están entre los que más duran.
Las principales teorías sobre el bostezo
| Teoría | Qué propone | Lo que dice la evidencia |
|---|---|---|
| Falta de oxígeno | Bostezamos para respirar más aire | Descartada por los experimentos |
| Enfriar el cerebro | El bostezo regula la temperatura cerebral | Es la que más apoyo experimental tiene |
| Cambio de estado | Ayuda a pasar del sueño a la vigilia o del aburrimiento a la alerta | Plausible, compatible con la anterior |
| Señal social | Sirve para sincronizar al grupo | Explicaría el contagio, pero no por qué bostezamos solos |
Lo más llamativo del bostezo es lo fácil que se transmite. Ver a alguien bostezar, oírlo, leer sobre ello o incluso pensar en ello puede bastar para desencadenarlo. Según los estudios, entre el 40% y el 60% de los adultos son susceptibles al contagio en condiciones de laboratorio. Curiosamente, los niños pequeños apenas se contagian: esa capacidad suele aparecer hacia los cuatro o cinco años.
Durante años se ha relacionado el contagio con la empatía. Un estudio italiano de 2011, de Ivan Norscia y Elisabetta Palagi, observó que nos contagiamos mucho más de los bostezos de familiares que de los de amigos, y más de los de amigos que de los de desconocidos. Sin embargo, una investigación de la Universidad de Duke con más de 300 participantes, publicada en 2014, encontró que la edad predecía el contagio mejor que la empatía: las personas mayores se contagiaban menos. La relación con la empatía existe, pero probablemente es más débil de lo que se pensaba.
Tu perro también se contagia
No solo los humanos. Se ha observado contagio de bostezos en chimpancés, bonobos y otros primates, y un estudio de 2008 encontró que muchos perros bostezan al ver bostezar a una persona. Algunos trabajos posteriores apuntan a que se contagian más de sus dueños que de desconocidos.
Bostezar varias veces al día es completamente normal, sobre todo al despertar, antes de dormir o cuando estamos cansados o aburridos. Solo merece la pena consultarlo con un médico si de repente empiezas a bostezar muchísimo más de lo habitual sin un motivo claro, porque en algunos casos puede ser un síntoma de falta de sueño, efecto de algún medicamento u otros problemas de salud.
Datos curiosos sobre el bostezo
- →Casi todos los vertebrados bostezanSe ha observado en mamíferos, aves, reptiles e incluso en peces.
- →Un bostezo dura unos seis segundos de mediaAunque la duración varía bastante de una persona a otra y de una especie a otra.
- →Es muy difícil cortarlo a la mitadUna vez empieza, el bostezo sigue su curso casi siempre, lo que sugiere un mecanismo bastante automático.
- →Taparse la boca no evita el contagioBasta con ver los ojos o el gesto de la cara, o con oír el sonido, para que se transmita.
Lo más curioso del bostezo es que, siendo tan común, siga guardando misterios. Lo hacemos sin pensar, lo transmitimos sin querer y aún no sabemos con certeza para qué sirve. Por cierto, ¿cuántas veces has bostezado mientras leías esto?
Si bostezas mucho por la mañana o por la noche, quizá tu reloj biológico tenga algo que decir. Descubre si eres de los que funcionan mejor temprano o tarde con nuestro test de cronotipo, y si quieres saber más sobre lo que ocurre cuando por fin te duermes, lee las cosas increíbles que tu cuerpo hace mientras duermes.