¿Qué tipo de persona eres según cómo duermes?

La ciencia del sueño revela más de ti de lo que crees. 10 preguntas para descubrirlo.

Sobre este test

La forma en que duermes no depende solo del colchón. Influyen tu reloj biológico, el estrés que arrastras del día, lo que haces antes de acostarte e incluso la genética. Este test no pretende diagnosticar nada: reúne diez hábitos muy reconocibles (la postura, la hora a la que caes rendido, tu relación con el despertador, los sueños que recuerdas) y los agrupa en cuatro perfiles para que te mires al espejo con un poco de humor.

Búhos y alondras

Una de las cosas que mejor ha estudiado la ciencia del sueño es el cronotipo, tu tendencia natural a funcionar mejor por la mañana o por la noche. No es pereza ni falta de disciplina: tiene una base genética y cambia con la edad. Los adolescentes tienden a retrasar su reloj interno y las personas mayores a adelantarlo. Por eso hay gente que se despierta antes que la alarma sin ningún esfuerzo y gente que necesita tres alarmas y un café para empezar a ser persona.

La postura dice menos de lo que parece

Seguramente has leído que dormir encogido revela inseguridad o que dormir boca arriba es cosa de gente segura de sí misma. Conviene tomarlo con cautela: esas asociaciones vienen sobre todo de encuestas y de divulgación, no de estudios sólidos. Lo que sí se sabe es que la postura tiene que ver con la comodidad, el dolor de espalda o los ronquidos. Por eso en este test la postura es solo una pista más, no la que decide el resultado.

Lo que sí merece atención

Las preguntas sobre qué pasa por tu cabeza al acostarte o cómo te sientes al despertar tienen más miga. Darle vueltas a los problemas en la cama es una de las causas más comunes de tardar en dormirse, y no descansar aunque duermas suficientes horas puede tener muchas explicaciones. Si te ves reflejado en el Pensador Incansable de forma habitual, y no solo en épocas de estrés, merece la pena comentarlo con tu médico: el insomnio persistente tiene tratamiento, y la terapia cognitivo-conductual para el insomnio es el enfoque que más recomiendan las guías clínicas.

Cómo interpretar tu resultado

Ningún perfil es mejor que otro. El Durmiente Zen tiene la suerte de desconectar fácil, el Soñador Nocturno rinde mejor cuando cae la tarde, el Pensador Incansable necesita bajar revoluciones antes de acostarse y el Dormilón Salvaje vive las noches con intensidad. Si quieres saber qué hace tu cuerpo mientras tanto, te recomendamos nuestro artículo sobre las cosas increíbles que tu cuerpo hace mientras duermes.

Las 10 preguntas del test

  1. ¿En qué posición te quedas dormido casi siempre?
  2. ¿A qué hora sueles quedarte dormido si no tienes obligaciones al día siguiente?
  3. ¿Con cuántas almohadas duermes?
  4. ¿Cómo tienes las sábanas cuando te despiertas?
  5. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando te metes en la cama?
  6. ¿Necesitas algún ritual antes de dormir?
  7. ¿Cómo reaccionas cuando suena el despertador?
  8. ¿Con qué frecuencia recuerdas tus sueños?
  9. ¿Puedes dormir con luz o ruido ambiente?
  10. ¿Cómo te sientes normalmente al despertar?

Los 4 resultados posibles

Cada respuesta suma puntos a uno de estos perfiles. Al terminar, el test te muestra el que más se parece a ti.

El Durmiente Zen

Tu relación con el sueño es la envidia de todo el mundo. Duermes rápido, duermes bien y te despiertas fresco. Dormir bien y gestionar bien las emociones suelen ir de la mano: cuando una cosa falla, la otra se resiente. No es suerte, es que tu cabeza sabe cuándo es hora de desconectar. Cuida esos hábitos: son tu mejor seguro contra las malas rachas.

El Soñador Nocturno

Tu cerebro no se apaga fácilmente porque siempre tiene algo interesante en lo que pensar. Algunos estudios han encontrado cierta relación entre ser de cronotipo nocturno y el pensamiento creativo, aunque no es una regla fija. Tu mente sigue trabajando mientras duermes: procesa, conecta ideas, inventa. El precio es que a veces cuesta arrancar por la mañana, pero lo que produces vale la pena.

El Pensador Incansable

Tu cabeza no tiene botón de apagado, y lo sabes. Darle vueltas a las cosas al acostarte es una de las causas más habituales de tardar en dormirse, sobre todo en personas que tienden a anticipar problemas y planificar en exceso. No es un defecto, es que tu cerebro es muy eficiente procesando información, incluso cuando no toca. La buena noticia: hábitos como apuntar las preocupaciones antes de dormir, o la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, funcionan muy bien. Tu mente es un activo, solo necesita aprender a pausarse.

El Dormilón Salvaje

Duermes con intensidad, igual que vives. Te mueves, tienes sueños vívidos, te despiertas con energía extraña o ya cansado sin saber muy bien por qué. Los sueños más vívidos se producen en la fase REM, y despertarte durante ella o justo después hace que los recuerdes con todo detalle y te levantes con esa sensación de haber vivido mucho. Básicamente, tu cerebro no hace nada a medias, ni siquiera dormir.